En el anterior número del Boletín, el Hno. Provincial hacía una crónica detallada de las primeras semanas de nuestra llegada a Bucaramanga. Allí se señalaban también cuáles eran nuestros objetivos a corto y mediano plazo, teniendo como finalidad principal la promoción vocacional. Y esto es lo que hemos estado realizando estos meses. Los que siguen nuestras actividades por la página Web podrán hacerse una idea de lo realizado hasta ahora. Nuestra carta enviada al finalizar diciembre narraba lo que habíamos hecho hasta diciembre. Mencionaré algunas de las experiencias ya contadas y escribiré como se han desarrollado estos primeros seis meses de nuestra estadía en Colombia.
OCTUBRE Tras las primeras semanas de ubicación en la casa, la compra de lo necesario, la terminación de algunas gestiones y nuestra integración en algunas actividades de la arquidiócesis, como la participación en el congreso mariano del día 21 de Octubre, nos lanzamos a realizar algunas actividades que tuvieran que ver con la promoción vocacional. El día 22 de de Octubre, participábamos en la expocarisma que organizaba la arquidiócesis en el Seminario Mayor. La semana anterior ya habíamos preparado unos trípticos y unos carteles que nos ayudaran en nuestro objetivo de darnos a conocer. Unas 10 congregaciones se hacían presentes en esta exposición que era la conclusión a todo el trabajo vocacional en equipo que habían realizado durante el año. Los muchachos y muchachas sintieron curiosidad por conocernos. Con frecuencia preguntaban por las condiciones para entrar. Hubo dos jóvenes adultos que la semana después nos visitaron en casa; pero después no se supo más. Fueron estos muchachos y muchachas que participaron los que primeros recibieron la información de quienes somos los Hermanos de la Sagrada Familia. Ese mismo día, día del Domund, por la tarde en la Iglesia de San Laureano hacíamos nuestra presentación oficial en la Arquidiócesis. En una Eucaristía de confirmación el Obispo nos presentaba a la Iglesia de Bucaramanga, junto con los Misioneros del Espíritu Santo. El 24 comenzábamos cuatro días de convivencias con dos cursos de 10º y 11º (últimos cursos de bachillerato) de un colegio privado: Federico Ozanam. Fueron cuatro días en los que pudimos conocer un poco más el carácter y el modo de ser de los muchachos de aquí. Aunque participamos los tres hermanos, el Hno. Carlos dirigió estas convivencias con acierto y habilidad para contactar con el mundillo adolescente. Un momento importante, creo yo, de estas primeras experiencias, fue la participación en el Congreso de Educación Católica que organizaba la delegación arquidiocesana de pastoral educativa. Fue una oportunidad para que más de 200 profesores de centros públicos nos conocieran. El Obispo auxiliar, Mons. Juan Vicente Córdoba que presidió la Eucaristía y que había estado en nuestro Colegio de Madrid a su regreso del Encuentro de las Familias, nos invitó a ponernos de pie. Además de presentarnos, habló maravillas del Colegio de Madrid. Con algunos de estos profesores nos hemos encontrado después, cuando hemos visitado algunos colegios y nos han facilitado nuestra entrada a los mismos. En el último día del mes de octubre visitábamos el primer Colegio: el Colegio Francisco de Paula. Los cursos de 10º y 11º han sido los cursos en los que nos hemos centrado para hacer esta promoción vocacional.
NOVIEMBRE
El mes de Noviembre es el último mes, prácticamente del curso escolar por lo que nos dijeron que no era un buen mes para visitar los colegios: actividades finales, salidas, exámenes ocupaban gran parte de los días en los colegios. Aun con estos inconvenientes, decidimos intentar entrar en algunos colegios de la ciudad. Programamos las visitas para siete colegios y para los cursos señalados, entre ellos el nombrado Instituto Dámaso Dámaso Zapata, que hasta el año pasado llevaban los Hermanos de la Salle y en el que hay 12 líneas por curso. En algunos centros nos invitaron también a hablar en 9º porque “se portan muy mal y necesitan estas cosas”, nos decían. Con bastante frecuencia, al tener varias líneas, como he señalado, nos toca ir varios días ya que generalmente hemos entrado en el horario de Religión o de Etica, asignaturas obligatorias en todos los centros públicos pero con escasez de profesores para impartirla. En ocasiones los rectores te piden un informe de lo que vas a hacer, cuales son los “objetivos de esa actividad” y casi todos te dejan un periodo completo de clase. No suelen preguntar mucho los chicos y chicas, pero siempre hay alguno que se interesa por algunos aspectos de la vida con las “preguntas típicas”: ¿de qué viven? ¿se pueden casar?... Y algunos, al final entregan el recortable de la propaganda mostrando cierto interés. Confiados en esta respuesta, que nos parecía aceptable, decidimos hacer una mañana de encuentro el día 25, confiados de que asistirían algunos de los que se habían preocupado por conocernos. Convocamos a 55, llamándoles por teléfono y enviándoles una carta. Nos confirmaron su asistencia 27. Nos pareció un buen número y estábamos ilusionados por la respuesta. Pero nuestro “gozo” duró poco, pues el día de la convivencia sólo aparecieron tres chicos. Creíamos que no vendrían todos, pero tampoco, tan pocos. Fue la dificultad que nos hizo pensar que no iba ser fácil la respuesta, aunque escucharan con atención cuando les hablábamos, y que la palabra que te dicen delante de ti, quizá por compromiso, luego se cambia con facilidad. En el mes de Noviembre también vivimos otros momentos significativos. El principal fue la inauguración de la casa el día 27, lunes. A las 7 de la tarde, el Arzobispo: Mons Victor Manuel López Forero, presidía la Eucaristía en nuestro oratorio y bendecía la casa. Nos acompañaba la Sra. Miriam de Bautista, directora de la Fundación Piccoli Saggi. En la homilía, Monseñor nos animaba a trabajar con la Iglesia y nos deseaba muchos éxitos en nuestro trabajo. Tras la misa tuvimos la merienda-cena en la que estuvieron presentes, además de los Obispos, los Misioneros del Espíritu Santo, que habíamos conocido los primeros días y que estaban también recién llegados; algunas personas de la Fundación Niños de Papel, entre ellas el P. Manolo Jiménez , de Navaluenga y los sacerdotes de la parroquia. Entre todos “dimos cuenta” de una exquisita paella de mariscos preparada por el Hno. Nino. Al finalizar el encuentro Monseñor agradecía una vez más nuestra presencia en la arquidiócesis y nos exhortaba a vivir nuestro carisma de “familia”
DICIEMBRE
Diciembre se convierte en un “mes muerto” en actividad escolar desde el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada y día festivo en Colombia. El día 7 por la noche es tradicional encender en las puertas de la casas numerosas velas y pedir buenos deseos para el siguiente año. Nosotros también lo hicimos. En un pueblo tan rico de religiosidad popular como el santandereano las expresiones religiosas populares y exteriores son bastantes. En este día muchas casas ponen banderas blancas y azules en sus casas con la imagen de la Inmaculada, banderas que se mantienen largo tiempo. Con esta fiesta de la Inmaculada se iniciaba la temporada navideña. Nosotros, la primera semana de diciembre aprovechamos para visitar algunas congregaciones religiosas masculinas que tienen casa de formación, como los guanelianos, y mercedarios y algunas femeninas como las del Santo Ángel. También nos entrevistamos con algunos párrocos de los pueblos importantes vecinos a Bucaramanga como Girón, Floridablanca y Piedecuesta. Hubo tiempo también para el turismo. El día 9 con las Hermanas Carmelitas Teresas de San José visitamos el parque nacional Chicamocha, a dos horas de Bucaramanga. Un parque natural en el que el protagonista es el impresionante cañón que origina el río Chicamocha. Allí se ha levantado un complejo turístico que quiere ser la puerta de entrada al desarrollo turístico de Santander que quieren impulsar las autoridades locales. Pasamos un día muy agradable, gracias a las hermanas que nos invitaron y nos acompañaron. Allí pudimos degustar la carne de “cabro” tan popular en esta zona. El día 17 las invitábamos a comer a nuestra casa. A partir del 17 comenzaban las novenas del “Divino Niño”, tradicionales en varios países de Latinoamérica, pero que aquí, en Santander, tienen la particularidad de celebrarse de madrugada. A partir de las 4 de la mañana las iglesias se llenaban para celebrar la misa de “aguinaldos”; así que esos nueve días antes del 24 fueron unos días de “madrugones”. El día 20 teníamos un retiro comunitario en nuestra casa, como preparación a la Navidad; y el 24 de forma sencilla celebrábamos la Pascua. El turrón que trajimos cuando vinimos y que conservábamos como oro en paño, nos sirvió para endulzar estos días navideños. Las características especiales de nuestra comunidad: estar en casa ajena, y en lugar nuevo, costumbres distintas…, quizá nos hizo sentirnos un poco extraños en estos días, aunque la acogida de la gente fue intensa y nos ayudó a vivir estas fechas: tuvimos varias invitaciones para ir a comer o cenar y algunos vecinos nos trajeron la comida típica de estas tierras: arepas, tamales, masato… El día 31 celebrábamos la fiesta de la Sagrada Familia. Habíamos entregado a los párrocos de la Catedral y de la Iglesia de San Laureano, parroquias principales de la ciudad, así como en otras iglesias, las estampas de la Sagrada Familia para que las repartieran este día. Nosotros, en nuestra parroquia de Chiquinquirá, además de repartir estas estampas dirigimos la misa de 11, y el párroco nos invitó a presentarnos y dirigir unas palabras. Por la noche despedíamos el año en casa de los vecinos que nos invitaron a cenar, y en medio de fuertes explosiones de los cohetes que lanzaban por las calles y las casas iluminadas con luces de colores en sus exteriores.
ENERO
Las vacaciones siguieron durante enero, mes que aprovechamos para visitar algunos pueblos más alejados de Bucaramanga pertenecientes a la diócesis como Rionegro, Playón, Matanza, Suratá…con la finalidad de situarnos, conocer el ambiente, establecer relaciones con los párrocos y hablar con ellos sobre las posibilidades de hacer promoción vocacional. La acogida por parte de los párrocos ha sido siempre muy buena y nos han facilitado mucho la entrada a los colegios rurales, en estos primeros meses del año. El día 10 recibíamos la visita de Mons. Rafael Cob, Obispo Vicario de Puyo (Ecuador) Estuvo con nosotros una semana. El nos acompañó en algunas de estas visitas a los pueblos de nuestra diócesis y de la diócesis vecina de Socorro-San Gil. En San Gil pudimos hablar con el Obispo Mons. Ismael Rueda Sierra, que amablemente nos recibió. El mes terminaba con la visita que el Hno. Carlos y el Hno. Fernando hicieron a Tunja (a 6 horas de Bucaramanga) y a Bogotá (a 8 horas) los días 29, 30 y 31. En Tunja nos entrevistamos con el obispo de esa diócesis y Presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana: Mons. Augusto Castro Quiroga. Le hablamos de nuestros objetivos en Colombia, nos abrió las puertas de su diócesis y le dejamos unos ejemplares de la propaganda que habíamos elaborado. En Bogotá hablamos con dos jóvenes adultos que a través de la página web nos habían conocido, y visitamos la CRC (Conferencia de Religiosos de Colombia). Nos entrevistamos con su presidenta: la Hna Socorro y nos registramos. Quedó muy agradecida por la visita porque decía que “algunas Congregaciones llegan a Colombia y no sabemos que existen”
FEBRERO Y MARZO
En Febrero comenzaba el curso escolar, pero hasta mediados no estaban del todo organizados los centros públicos. El día 12 de febrero iniciábamos las visitas a algunos colegios rurales. Durante todo este mes y el mes de marzo hemos visitado varios colegios rurales y urbanos. Los rurales están entre una y tres horas de distancia.También hemos comenzado a impartir algunas convivencias a los cursos de 10º y 11º en algunos colegios que nos lo han solicitado. A pesar de la notable presencia nuestra en los centros educativos y de la buena actitud de los alumnos, como hemos mencionado, la respuesta y el interés por conocernos más, después de presentarnos no ha sido la deseada. La paciencia y la fe, virtudes imprescindibles en el trabajo vocacional se ponen muchas veces a prueba en una experiencia de fundación con carácter vocacional como es la nuestra. Pero la esperanza sigue y los intentos también. Estamos tratando de pasar a una segunda etapa, por llamarlo de alguna manera, de afianzar los pasos posteriores al conocimiento como son la comunicación con estos muchachos y el seguimiento, pero no resulta fácil encontrar el mejor camino. La distancia a los centros rurales y fincas, además de las dificultades propias de la edad y el desconocimiento que todavía tenemos en bastantes aspectos dificultan señalar qué es lo más conveniente hacer y cómo hacerlo. Tampoco es posible adelantar la respuesta que vamos a tener. Por esto, además de la paciencia, la fe y un buen discernimiento, el apoyo y las oraciones de todos son imprescindibles.
OTRAS EXPERIENCIAS
No han faltado en estos meses otras actividades, también de carácter vocacional, como la presentación en algunas eucaristías, algunas ayudas en pastoral educativa, la colaboración en misiones parroquiales y la participación en la pastoral diocesana de vocaciones. También hay un grupo de seis jóvenes adultos, algunos de otras ciudades colombianas, que han mostrado interés en conocernos. Con todos se ha comenzado, por ahora, un proceso de seguimiento con fichas que les vamos mandando y ellos nos envían. Algunos nos han visitado. Tenemos esperanza de que algunos de estos jóvenes, varios de ellos en torno a los 30 años, puedan hacer una experiencia de vida con nosotros los próximos meses. La vinculación con Piccoli Saggi (una guardería infantil de niños de escasos recursos y vulnerables) ha sido también otra muestra de nuestro apostolado. Hemos acudido a la guardería en algunas celebraciones y hemos participado en alguna visita a los barrios de desplazados que hay en los alrededores de Bucaramanga. Gracias a la ayuda de la Provincia y de Carumanda hemos podido comprar una cocina nueva y canalizar unas 40 becas. Aprovecho la oportunidad para agradecer a los que han colaborado. La vida de comunidad también la hemos tenido que adaptar a la misión y a sus circunstancias, con unos horarios flexibles, a veces abiertos a la improvisación que las circunstancias imponen: viajes, días de más actividad y días con menos, horarios distintos de los hermanos en ocasiones, realización de las tareas de la casa: comida, limpieza…, que hasta ahora la hemos venido haciendo nosotros… Esto no ha impedido que nuestros compromisos comunitarios les llevemos adelante como la oración diaria, las reuniones y retiros mensuales, los compromisos con la iglesia diocesana… Cuando termino de escribir estas líneas, estamos en la octava de Pascua, fechas en las que la liturgia nos habla de luz, apariciones, esperanzas…y, sobre todo de mucha fe por encima de las dudas y las incertidumbres. Seguimos adelante en esta etapa de fundación con esperanza. Hasta la próxima.
Hno. FERNANDO COB |
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