Artículo publicado en el "Boletín de Nazaret" (Abril 2007)


 

En el anterior número del Boletín, el Hno. Provincial  hacía una crónica detallada de las primeras semanas  de nuestra llegada  a Bucaramanga.  Allí se señalaban también  cuáles eran nuestros objetivos a corto  y mediano plazo, teniendo como finalidad  principal  la promoción vocacional. Y esto es  lo que hemos estado realizando estos meses. Los que  siguen  nuestras actividades por la página Web   podrán hacerse una idea de lo realizado hasta ahora. Nuestra carta enviada  al finalizar diciembre  narraba lo que habíamos hecho hasta diciembre. Mencionaré  algunas  de las experiencias ya contadas  y escribiré como se han desarrollado estos primeros seis meses  de nuestra estadía en Colombia.

 

OCTUBRE

Tras  las primeras semanas de ubicación en la casa, la compra de lo necesario, la terminación de algunas gestiones y  nuestra integración en algunas actividades de  la arquidiócesis, como  la participación en el congreso mariano del día  21 de Octubre, nos lanzamos a realizar algunas actividades  que tuvieran que ver  con la promoción vocacional. 

El día  22 de de Octubre, participábamos  en la  expocarisma  que organizaba la arquidiócesis en el Seminario Mayor. La semana anterior ya habíamos preparado  unos trípticos y unos carteles  que nos ayudaran en nuestro objetivo de darnos a conocer. Unas 10 congregaciones se hacían presentes en esta exposición que era la conclusión a todo el trabajo vocacional en equipo que habían realizado durante el año. Los muchachos y muchachas  sintieron curiosidad por conocernos. Con frecuencia preguntaban por las condiciones para entrar. Hubo dos jóvenes adultos   que la semana  después  nos visitaron en casa; pero después no se supo más.  Fueron estos muchachos y muchachas  que participaron  los que primeros  recibieron   la información de quienes somos los Hermanos de la  Sagrada Familia. Ese mismo día, día del Domund, por la tarde en la Iglesia de San Laureano  hacíamos nuestra presentación  oficial en la Arquidiócesis. En una Eucaristía  de confirmación el Obispo nos presentaba a la Iglesia de Bucaramanga, junto con los Misioneros del Espíritu Santo.

 El 24 comenzábamos cuatro días de convivencias con dos cursos de 10º y 11º (últimos cursos de bachillerato) de un colegio privado: Federico Ozanam. Fueron cuatro días  en los que pudimos conocer un poco más  el carácter y el modo de ser de los muchachos de aquí. Aunque participamos los tres hermanos, el Hno. Carlos dirigió estas convivencias con acierto  y habilidad para contactar con el mundillo adolescente.

Un momento importante, creo yo, de estas primeras experiencias, fue la participación en el Congreso de Educación Católica  que organizaba la delegación arquidiocesana de pastoral educativa. Fue una  oportunidad para que más de 200 profesores de centros públicos nos conocieran. El Obispo auxiliar, Mons. Juan Vicente Córdoba  que presidió la Eucaristía  y que había estado  en nuestro Colegio de Madrid  a su regreso del Encuentro de las Familias,  nos invitó a ponernos de pie. Además de presentarnos, habló maravillas del Colegio de Madrid. Con algunos de estos profesores nos hemos encontrado después, cuando hemos visitado algunos colegios y nos han facilitado nuestra entrada a los mismos. En el último día del mes de octubre visitábamos el primer Colegio: el Colegio Francisco de Paula. Los cursos de 10º y 11º han sido los cursos   en los que nos hemos centrado   para hacer esta promoción vocacional.

 

NOVIEMBRE

 

El mes de Noviembre es el último mes, prácticamente  del curso escolar por lo que nos dijeron que no era un buen mes para visitar los colegios: actividades finales, salidas, exámenes  ocupaban gran parte de los días en los colegios. Aun con estos inconvenientes, decidimos  intentar entrar en algunos colegios de la ciudad. Programamos las visitas para  siete colegios y para los cursos señalados, entre ellos el  nombrado  Instituto Dámaso Dámaso Zapata, que hasta el año pasado llevaban los Hermanos de la Salle y en el que hay 12 líneas por curso. En algunos centros nos invitaron también a hablar en 9º porque “se portan muy mal  y necesitan estas cosas”, nos decían. Con bastante frecuencia, al tener varias líneas, como he señalado, nos toca ir varios días ya que generalmente hemos entrado en el horario de Religión o de Etica, asignaturas obligatorias en todos los centros públicos pero con escasez de profesores para impartirla. En ocasiones los rectores te piden un informe de lo que vas a hacer, cuales son los “objetivos de esa actividad” y casi todos te dejan un periodo completo de clase.  No suelen preguntar mucho los chicos y chicas, pero siempre hay alguno que se interesa por algunos aspectos de la vida con las “preguntas típicas”: ¿de qué viven? ¿se pueden casar?... Y algunos, al  final entregan el recortable de la propaganda  mostrando cierto interés.

Confiados  en esta respuesta, que nos parecía aceptable, decidimos  hacer una mañana de encuentro el día 25, confiados de que asistirían algunos de los que se habían preocupado por conocernos. Convocamos a 55, llamándoles por teléfono y enviándoles una carta. Nos confirmaron su asistencia 27. Nos pareció un buen número y estábamos ilusionados por la respuesta. Pero nuestro “gozo” duró poco, pues el día  de la convivencia  sólo aparecieron tres chicos. Creíamos  que no vendrían todos, pero tampoco,  tan pocos. Fue la dificultad  que nos  hizo  pensar que no iba ser fácil  la respuesta, aunque escucharan con atención cuando les hablábamos,  y que la palabra  que te dicen delante de ti, quizá por compromiso, luego se cambia con facilidad.

            En el mes de Noviembre también vivimos   otros momentos  significativos. El principal fue la inauguración de la casa el día 27,  lunes. A las 7 de la tarde, el Arzobispo: Mons Victor Manuel López Forero, presidía la Eucaristía  en nuestro oratorio  y bendecía la casa. Nos acompañaba la Sra. Miriam de Bautista, directora de la Fundación Piccoli Saggi. En la homilía, Monseñor nos animaba a trabajar con la Iglesia  y nos deseaba muchos éxitos  en nuestro trabajo. Tras la misa tuvimos la merienda-cena en la que estuvieron presentes, además de los Obispos, los Misioneros del Espíritu Santo, que habíamos conocido los primeros días  y que estaban también recién llegados; algunas personas  de la Fundación Niños de Papel, entre ellas el P. Manolo  Jiménez , de Navaluenga y los sacerdotes de la parroquia. Entre todos “dimos cuenta” de una exquisita paella de mariscos preparada por el Hno. Nino. Al finalizar el encuentro Monseñor  agradecía una vez más  nuestra presencia  en la arquidiócesis y nos exhortaba a vivir nuestro carisma de “familia”

 

DICIEMBRE

 

            Diciembre se convierte en un “mes muerto” en actividad escolar  desde el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada y día festivo en Colombia. El día 7 por la noche  es tradicional encender en las puertas de la casas  numerosas velas  y pedir buenos deseos  para el siguiente año. Nosotros también lo hicimos. En un pueblo tan rico de religiosidad popular como el santandereano las expresiones religiosas populares y exteriores son bastantes. En este día muchas casas  ponen banderas blancas y azules  en sus casas con la imagen de la Inmaculada, banderas que se mantienen  largo tiempo. Con esta fiesta  de la Inmaculada se  iniciaba la temporada navideña. Nosotros, la primera semana de diciembre aprovechamos para  visitar algunas congregaciones religiosas masculinas  que tienen casa de formación, como los guanelianos, y mercedarios y algunas femeninas como las del Santo Ángel. También nos entrevistamos con algunos párrocos de los pueblos importantes vecinos a Bucaramanga como Girón, Floridablanca y Piedecuesta.

Hubo tiempo también para el turismo. El día 9  con las Hermanas Carmelitas Teresas de San José  visitamos el parque nacional Chicamocha, a dos horas de Bucaramanga. Un parque  natural  en el que el protagonista es el impresionante cañón  que origina   el río Chicamocha. Allí  se ha levantado un complejo turístico que quiere ser la puerta de entrada  al desarrollo turístico de Santander que quieren impulsar las autoridades locales. Pasamos un día  muy agradable, gracias a las hermanas  que nos invitaron y nos acompañaron. Allí pudimos degustar la carne de “cabro” tan popular  en esta zona. El día 17  las invitábamos  a comer  a nuestra casa.

A partir  del 17 comenzaban las novenas  del “Divino Niño”, tradicionales en varios países de Latinoamérica, pero que aquí, en Santander, tienen la particularidad de celebrarse de madrugada. A partir de las 4 de la mañana las iglesias  se llenaban  para celebrar la misa de “aguinaldos”; así que esos nueve días antes del  24 fueron unos días de “madrugones”. El día 20 teníamos un retiro  comunitario en nuestra casa, como preparación a la Navidad;  y el 24  de forma sencilla  celebrábamos la Pascua.

  El turrón que trajimos  cuando vinimos y que conservábamos como oro en paño, nos sirvió para endulzar estos días navideños.  Las características especiales de nuestra comunidad: estar en casa ajena,  y en lugar  nuevo, costumbres distintas…, quizá nos hizo sentirnos un poco extraños en estos días, aunque la acogida de la gente fue intensa  y nos ayudó a vivir estas fechas: tuvimos varias invitaciones para ir a comer o cenar  y algunos vecinos nos trajeron la comida típica de estas tierras: arepas, tamales, masato…

  El día 31  celebrábamos la fiesta de la Sagrada Familia. Habíamos  entregado a los párrocos  de  la Catedral y de la Iglesia de San Laureano, parroquias principales de la ciudad, así como en otras iglesias, las estampas  de la Sagrada Familia para que las repartieran este día. Nosotros, en nuestra parroquia de Chiquinquirá, además de repartir estas estampas dirigimos la misa  de 11, y el párroco nos invitó a presentarnos y dirigir unas palabras. Por la noche despedíamos el año en casa de los vecinos  que nos invitaron  a cenar, y en medio de fuertes explosiones  de los cohetes que lanzaban por las calles  y las casas iluminadas con luces de colores en sus exteriores.

 

ENERO

 

Las vacaciones siguieron durante enero, mes que aprovechamos para visitar  algunos pueblos más alejados  de Bucaramanga pertenecientes a la diócesis como Rionegro, Playón, Matanza, Suratá…con la finalidad de  situarnos, conocer el ambiente, establecer relaciones con los  párrocos  y hablar con ellos  sobre las posibilidades  de hacer promoción vocacional. La acogida por parte de los párrocos ha sido siempre muy buena y nos han facilitado mucho  la entrada a los colegios  rurales, en estos primeros meses del año.

El día 10 recibíamos la visita de  Mons. Rafael Cob, Obispo Vicario de Puyo (Ecuador) Estuvo con nosotros una semana. El nos acompañó en algunas de estas visitas a los pueblos de  nuestra diócesis  y de la diócesis vecina  de Socorro-San Gil. En San Gil  pudimos hablar con el Obispo  Mons. Ismael Rueda Sierra, que amablemente nos recibió.

El mes terminaba   con la visita  que el Hno. Carlos y el Hno. Fernando hicieron a Tunja (a  6 horas de Bucaramanga) y a Bogotá (a 8 horas)  los días  29, 30 y 31. En Tunja nos entrevistamos con el obispo de esa diócesis y Presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana: Mons. Augusto Castro Quiroga. Le hablamos de nuestros objetivos en Colombia, nos abrió las puertas de su diócesis  y le dejamos  unos ejemplares de la propaganda que habíamos elaborado.

En Bogotá  hablamos con dos jóvenes adultos que a través de la página web nos habían conocido, y visitamos la CRC (Conferencia de Religiosos de Colombia). Nos entrevistamos con su presidenta: la Hna Socorro y nos registramos. Quedó muy agradecida por la visita porque decía  que “algunas Congregaciones  llegan a Colombia y no sabemos que existen”

 

FEBRERO Y MARZO

 

En Febrero comenzaba el curso escolar, pero  hasta mediados  no estaban del todo organizados los centros públicos. El día 12 de febrero  iniciábamos las visitas  a algunos colegios  rurales.  Durante todo este mes y el mes de marzo hemos visitado   varios colegios  rurales y urbanos. Los rurales están entre una y tres horas de distancia.También hemos comenzado a impartir algunas convivencias a los cursos de 10º y 11º en algunos colegios  que nos lo han solicitado.

A pesar de la notable presencia  nuestra en los centros educativos y de la buena actitud de los alumnos, como hemos mencionado,  la respuesta y el interés por conocernos más, después  de  presentarnos  no ha sido la deseada. La paciencia  y la fe, virtudes imprescindibles en el trabajo vocacional  se ponen muchas veces a prueba  en una experiencia de fundación  con carácter vocacional como es la nuestra. Pero la esperanza sigue y los intentos también. 

Estamos tratando  de  pasar  a una  segunda etapa, por llamarlo de alguna manera, de afianzar  los pasos posteriores al conocimiento  como son  la comunicación con estos muchachos y  el seguimiento, pero no  resulta  fácil encontrar el mejor camino. La distancia a los centros rurales y fincas, además de las dificultades propias de la edad y el desconocimiento que todavía tenemos en bastantes aspectos   dificultan  señalar   qué es lo más conveniente hacer  y cómo hacerlo. Tampoco  es posible adelantar la respuesta que vamos a tener. Por esto,  además de la paciencia, la fe y un buen discernimiento,  el apoyo  y las oraciones de todos  son imprescindibles.

 

OTRAS EXPERIENCIAS

 

No han faltado en estos  meses  otras actividades, también de carácter vocacional, como la presentación en algunas eucaristías, algunas ayudas en pastoral educativa, la colaboración  en misiones parroquiales  y la participación  en la pastoral diocesana  de vocaciones.

También hay un grupo de seis jóvenes adultos, algunos de otras ciudades colombianas,  que  han mostrado  interés  en conocernos.  Con todos se ha comenzado, por ahora,  un proceso de seguimiento con fichas  que les vamos mandando y ellos nos envían. Algunos nos han visitado.  Tenemos esperanza de que algunos de estos  jóvenes, varios de ellos  en torno a los 30 años,  puedan hacer una experiencia de vida con nosotros los próximos meses.

La vinculación  con Piccoli Saggi  (una guardería  infantil de niños  de escasos recursos y vulnerables) ha sido también otra muestra de nuestro apostolado. Hemos acudido a la guardería  en algunas celebraciones y hemos participado en alguna  visita a los barrios de desplazados  que hay en los alrededores de Bucaramanga. Gracias a la ayuda de la Provincia y de Carumanda  hemos podido comprar una cocina nueva  y  canalizar unas 40 becas. Aprovecho la oportunidad  para agradecer a los que han colaborado.

La vida de comunidad también la hemos tenido que adaptar a la misión y a sus  circunstancias, con unos horarios flexibles, a veces abiertos a la improvisación que las circunstancias  imponen: viajes, días de más actividad  y días  con menos, horarios distintos de los hermanos en ocasiones, realización de las tareas de la casa: comida, limpieza…, que hasta ahora la hemos venido haciendo nosotros… Esto no ha impedido que nuestros compromisos  comunitarios les llevemos adelante como  la oración diaria, las reuniones y retiros mensuales, los compromisos con la iglesia diocesana…

Cuando termino de escribir estas líneas, estamos en la octava de Pascua, fechas en las que la liturgia nos habla de luz, apariciones, esperanzas…y, sobre todo de mucha fe por encima de las dudas  y las incertidumbres. Seguimos adelante en esta etapa de fundación  con esperanza. Hasta la próxima.

 

Hno. FERNANDO COB