HERMANOS DE LA SAGRADA FAMILIA
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La figura del Hermano no es siempre bien comprendida por quienes nos rodean. En algunas ocasiones se oye decir a la gente ¿Cuántos años le faltan para ser sacerdote? La respuesta es esta: “al Hermano no le falta ningún año para ser sacerdote, porque ser Hermano es su vocación en la Iglesia.” La vocación de Hermano,
característica del religioso laico, hace referencia inmediata a la
fraternidad y, por lo tanto, a la Comunidad. El religioso laico no
participa del ministerio ordenado sino que actúa en el ministerio
eclesial confiado a su Congregación al ser aprobada por la Iglesia. El Hermano de la Sagrada Familia es, ante todo, un consagrado, un hombre de Dios, un animador de la comunidad cristiana; un educador en valores, que se esfuerza por lograr una sociedad más justa y fraternal. Esto es lo que aporta un Hermano a la Iglesia con su ser y con su obrar; por eso se dice que la presencia de un Hermano, es un don de Dios para la iglesia. |
En vida del Fundador, la Congregación se extendió rápidamente por Francia e Italia. A Finales del S. XIX los primeros Hermanos llegaron a América del Sur, estableciéndose en Uruguay y Argentina. A comienzos del s.XX llegaron a España y más recientemente a Brasil, Ecuador y México. Al continente africano llegaron en el año 1959, fundando en Burkina Fasso y posteriormente en Costa de Marfil. Las últimas fundaciones se han orientado hacia el continente asiático: Filipinas y la India; y recientemente, aquí en Colombia, siendo Bucaramanga la primera ciudad donde nos establecemos en el país. Estamos, en Cr. 18, 16-55 en el Barrio San Francisco safacolombia@safahermanos.org De acuerdo a los lugares donde vivimos y según las necesidades, los Hermanos desplegamos nuestro carisma de varias formas: en escuelas, colegios, centros de formación para catequistas, centros de formación profesional, parroquias, misiones, proyectos sociales... En misión compartida con los laicos, la mayoría de nosotros trabaja como educador y catequista en centros educativos.
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A ejemplo de la Sagrada Familia: Jesús, María y
José, los Hermanos viven en oración, trabajo y amor. La opción por la Vida Religiosa se alimenta de la oración diaria. El Hermano ora todos los días en Comunidad por las necesidades de los hombres y para sostener su vocación.
Ser Hermano significa estar y ser para los demás. El Proyecto de Vida
del Hermano consiste en dar y en darse. Por eso pone gustosamente sus
talentos, su capacidad y su ser al servicio de la obra de Dios. Para
poder desarrollar su actividad, el Hermano adquiere una sólida
preparación profesional y teológica.
La vida comunitaria consiste en compartir gustosamente con los demás la
pasión por Dios, el deseo de servir, el don de la gratuidad y la
generosidad en el trabajo diario.
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