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DESPUÉS DE TRES MESES |
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Obtener la personería jurídica, registrarnos como contribuyentes, sacar la cédula de extranjería en un lugar nuevo en el que uno no conoce los “mecanismos de funcionamiento” siempre lleva su tiempo, aunque a decir verdad lo conseguimos en menos tiempo de lo esperado. La ayuda de algunas personas e instituciones y de la misma iglesia nos fue muy valiosa para poder conseguirlo. Encontrar una casa para poder vivir fue también otro cometido de las primeras semanas, por cierto, también bastante complicado. La complejidad del sistema de arrendamiento y la desconfianza general que se respira cuando hace uno gestiones nos lo puso un poco difícil: cuando no faltaba un papel faltaban dos, cuando no faltaban dos firmas, faltaban tres; pero al final, el día 18 de octubre dormíamos en la nueva casa. Poco a poco hemos ido comprando los muebles más imprescindibles para poder habitarla, porque la casa te la entregan totalmente vacía. El día 27 de noviembre con la Eucaristía celebrada por primera vez en nuestra nueva morada, Mons.Victor Manuel López bendecía la casa y el oratorio. El conocimiento y recibir información, sobre todo de algunas congregaciones fue otro propósito nuestro y que seguimos realizando hasta hoy día. Hemos hablado con todas las congregaciones masculinas que tienen alguna casa de formación en Bucaramanga y con algunas femeninas, y nos han informado cómo proceden. Todas tienen ya experiencia porque llevan mucho tiempo por lo que su información de cómo actúan es valiosa. Casi todas hacen la promoción vocacional tradicional, visitando colegios, centros… a lo largo del curso aunque de diversa forma e intensidad…, combinando esta acción con participación en campañas vocacionales organizadas, experiencias de misión y experiencias en sus obras apostólicas. Imprimimos un material informativo y vocacional para darnos a conocer, participamos en la “expovocacional” que organizó la Arquidiócesis, nos hicimos presentes en el Congreso de Educación, repartiendo la propaganda educativa y presentándonos a los profesores que asistieron (unos 300), dimos unas convivencias a los alumnos de un Colegio privado que ya se graduaban, y al final, aunque la época no era las más adecuada, por ser el final de curso, siquiera para experimentar, nos lanzamos directamente a hacer promoción en algunos colegios de la ciudad. Llamando por teléfono y hablando con los directores o coordinadores nos permitieron entrar y hablar a los últimos cursos del Bachillerato, (10º y 11º). La acogida en general fue buena. A los muchachos-as, se les impartía un tema referido al proyecto de vida, se les planteaba las vocaciones en la Iglesia y se les hablaba directamente de la vocación religiosa y de la vocación de Hermano, entregándoles a todos un tríptico sobre la vocación de Hermano. A los que estuvieron interesados por conocer más la vida del Hermano se les invitó a un encuentro en nuestra casa el día 25 de noviembre. Ha habido también algunos jóvenes adultos, de 25,28, 30…años que se han interesado por conocer la vida de los Hermanos. Por el momento hay un joven de 28 años que vive en Bogotá que está siguiendo, por ahora, un proceso de acompañamiento “a distancia”. Así podemos resumir lo que ha sido hasta ahora nuestro trabajo vocacional. Hemos querido participar también en algunos encuentros que al final del año pastoral estaban organizados por la Arquidiócesis: Congreso Mariano, Revisión del plan pastoral arquidiocesano, Encuentro de religiosos con el Obispo… y en algunas actividades de Piccoli Saggi. Por el momento, la cocina, el mantenimiento de la casa y demás “trabajos caseros” (como limpiar, planchar,…) los hacemos nosotros. De vez en cuando el arroz se convierte en “adobes”, pero ya vamos alcanzando “cierto nivel”. Nos encontramos en estos meses de Diciembre y enero en vacaciones “escolares y pastorales”. En Febrero se reanuda de nuevo la actividad. En estos dos meses pensamos continuar conociendo lugares, visitando algunas comunidades y parroquias y dándonos a conocer a algunos párrocos. Pensamos también conocer a algunas diócesis y ciudades vecinas y establecer algún contacto, si se puede, de cara al próximo curso…. En definitiva, seguir aprendiendo de todo lo que estamos viviendo. ¿Será posible empezar el nuevo curso con algún muchacho en nuestra casa? No lo sabemos. Sería nuestro deseo, como creo que el de todos, pero quizá haya que ir más despacio de lo que desearíamos y tener paciencia. Deseamos ante todo que Dios nos siga abriendo los ojos, nos siga ayudando a discernir lo mejor, porque no siempre es fácil ponerse de acuerdo, incluso entre nosotros, sobre qué es lo mejor y qué es lo que conviene en cada momento. En este misterioso campo del trabajo vocacional y en estas circunstancias de nueva fundación en país nuevo no hay nada fácil ni seguro. Sólo tenemos la seguridad de que todos los Hermanos y personas que nos aprecian, nos ayudan con su oración, y que Dios sabrá abrir caminos si es su voluntad.
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