DESPUÉS DE  TRES MESES


 

Desde que llegamos  el 27 de Septiembre han  pasado casi  tres  meses. El día 28, por la mañana, rezábamos Laudes, colocábamos los cuadros de la fundación en la capilla de la Casa del Clero donde nos hospedamos durantes las primeras semanas, y encomendábamos al Hno. Gabriel y a la Sgda. Familia el nuevo proyecto de nuestra Provincia religiosa. Las primeras semanas, en compañía del Hno. Provincial  las dedicamos a “legalizarnos” y situarnos en el medio.

Obtener la personería jurídica, registrarnos como contribuyentes, sacar la cédula de extranjería  en un lugar nuevo en el que uno no conoce  los “mecanismos de funcionamiento”  siempre lleva su tiempo, aunque a decir verdad lo conseguimos   en menos tiempo de lo esperado. La ayuda de algunas personas e instituciones y de la misma iglesia  nos fue  muy valiosa   para poder  conseguirlo.

Encontrar  una casa  para poder vivir  fue también otro  cometido de las primeras semanas, por cierto, también bastante complicado. La complejidad del sistema de arrendamiento y  la desconfianza general que se respira  cuando hace uno gestiones  nos lo puso un poco difícil: cuando no faltaba un papel faltaban dos, cuando no faltaban dos firmas, faltaban tres; pero al final, el día 18 de octubre dormíamos en la nueva casa. Poco a poco hemos ido comprando los muebles más imprescindibles  para poder habitarla, porque la casa te la entregan  totalmente vacía. El día 27 de noviembre con la Eucaristía celebrada por primera vez en nuestra nueva morada, Mons.Victor Manuel López bendecía la casa y el oratorio.

El conocimiento y recibir información,  sobre todo de algunas congregaciones fue otro propósito nuestro y que seguimos realizando hasta hoy día. Hemos hablado con todas las congregaciones  masculinas que tienen alguna casa de formación en Bucaramanga y con algunas femeninas, y nos han informado cómo proceden. Todas tienen   ya experiencia porque llevan mucho tiempo por lo que su información  de cómo actúan  es  valiosa. Casi todas  hacen la promoción vocacional tradicional, visitando colegios, centros… a lo largo del curso aunque de diversa forma e intensidad…, combinando esta acción con participación en campañas vocacionales organizadas, experiencias de misión  y  experiencias en sus obras  apostólicas.

 Imprimimos  un material informativo y vocacional para darnos a conocer, participamos en la “expovocacional” que organizó la Arquidiócesis, nos hicimos presentes en el Congreso de Educación,  repartiendo la propaganda educativa  y presentándonos a los profesores  que asistieron (unos 300), dimos unas convivencias a los alumnos  de un Colegio privado que ya se graduaban, y al final, aunque la época no era las más adecuada, por ser el final de curso, siquiera para experimentar,  nos lanzamos directamente  a  hacer promoción en algunos colegios de la ciudad.             

Llamando por teléfono   y hablando con los directores o coordinadores  nos permitieron entrar  y hablar a los últimos cursos del Bachillerato, (10º y 11º). La acogida en general  fue buena. A los muchachos-as, se les impartía  un tema  referido al proyecto de vida, se les planteaba las vocaciones en la Iglesia  y se les hablaba directamente de la vocación religiosa y de la vocación de Hermano, entregándoles a todos un tríptico sobre la vocación de Hermano.  A los que estuvieron interesados por conocer más  la vida del Hermano se les invitó a un encuentro en nuestra casa el día  25 de noviembre.  Ha habido también algunos  jóvenes adultos, de 25,28, 30…años  que se han interesado  por conocer la vida de los Hermanos.   Por el momento hay un joven  de 28 años que vive en Bogotá  que está siguiendo, por ahora,  un proceso de acompañamiento “a distancia”.  Así podemos resumir lo que ha sido hasta ahora nuestro trabajo  vocacional.                Hemos querido participar también en algunos encuentros que al final del año pastoral estaban organizados por la Arquidiócesis: Congreso Mariano, Revisión del plan pastoral arquidiocesano, Encuentro de religiosos con el Obispo…  y en algunas actividades de Piccoli Saggi.

Por el momento, la cocina, el mantenimiento de la casa y demás “trabajos caseros” (como limpiar, planchar,…) los hacemos nosotros. De vez en cuando el arroz se convierte en “adobes”, pero  ya vamos alcanzando “cierto nivel”.

Nos encontramos  en estos meses de Diciembre y enero en vacaciones “escolares y pastorales”.  En Febrero se reanuda de nuevo la actividad. En estos dos meses pensamos continuar  conociendo  lugares, visitando algunas comunidades y parroquias y  dándonos a conocer a algunos párrocos. Pensamos también conocer a algunas diócesis y ciudades vecinas y establecer  algún contacto, si se puede, de cara al próximo curso…. En definitiva, seguir aprendiendo de todo lo que estamos viviendo. 

¿Será posible empezar el nuevo curso con algún muchacho en nuestra casa?  No lo sabemos. Sería nuestro deseo, como creo que el de todos, pero quizá haya que ir más despacio de lo que desearíamos y tener paciencia. Deseamos ante todo que Dios nos siga  abriendo los ojos, nos siga ayudando a discernir lo mejor, porque no siempre es fácil ponerse de acuerdo, incluso  entre nosotros,  sobre qué es lo mejor y qué es lo que conviene  en cada momento.

En este misterioso campo del trabajo vocacional y en estas circunstancias  de nueva fundación en país nuevo no hay nada fácil ni seguro.  Sólo tenemos la seguridad de que todos  los Hermanos y personas  que nos aprecian, nos ayudan con su oración, y que Dios  sabrá  abrir caminos  si es su voluntad.