en Colombia

   

NOSOTROS     SER HERMANO     VOCACIONES    ASPIRANTADO    SOLIDARIDAD    FRATERNIDADES                   

 

 


- Los Hermanos de la Sagrada  Familia, somos una congregación religiosa, laical, de Hermanos, (no sacerdotes) perteneciente a la Iglesia católica. Fue fundada por el Venerable Hermano Gabriel Taborin  (1799-1864) en Francia.

Como consagrados hacemos los votos de pobreza , castidad y obediencia  y vivimos en comunidad. La Sagrada Familia es el centro de nuestra espiritualidad  e inspira nuestro modo de vivir.

- La Congregación, de derecho pontificio, fue aprobada por el Papa Gregorio XVI en el año 1841.

- Evangelizamos, principalmente, a través de la educación, la catequesis y la liturgia.

- Nos encontramos actualmente en Europa: Francia, Italia y España; América: Argentina, Colombia, Brasil, Ecuador, México y Uruguay; África: Burkina Fasso, Ghana, Benin y Costa de Marfil; Asia: Filipinas, India, Indonesia, Timor Leste

 

- En  Colombia estamos en Bucaramanga, desde Septiembre del 2006


  

Nuestra espiritualidad:

La Sagrada Familia

 

¿Cómo vivimos?

Nuestra misión

Nuestro Fundador:

Hno. Gabriel Taborín

El Hno Gabriel puso a su Congregación bajo el patrocinio de la Sagrada Familia.

Nazaret fue la intuición original para organizar y animar la vida de las comunidades de Hermanos y los ámbitos donde ellos trabajaban. 

Nuestro lema: "En la oración, el trabajo y el amor: la paz" refleja de forma acertada nuestra espiritualidad, y nuestro modo de vida.


Para saber más 

El Hno. Gabriel puso a su Congregación bajo el patrocinio de la Sagrada Familia. Nazaret fue la intuición original para organizar y animar la vida de las comunidades de Hermanos y los ámbitos donde ellos trabajaban.  Cada día y en las situaciones difíciles que le sobrevinieron siempre acudía a la Sagrada Familia. El prólogo de nuestras constituciones nos dice: “En las dificultades no te separes de Jesús, María y José. Contémplalos como familia, tu familia. Ámalos y confía en ellos y recuerda que en la humilde casa de Nazaret encontrarás la sabiduría que te guiará en la vida”. Esto era lo que el Hermano Fundador quería para las Comunidades de Hermanos, para los alumnos y sus familias. Y esto es lo que queremos sus seguidores: que cada familia sea un reflejo de la Familia de Nazaret donde las personas trabajen con amor, recen a Dios con confianza y vivan en fraternidad.

El Hno. Gabriel veía que en Nazaret se cumplía el ideal de su familia religiosa y de todas las comunidades cristianas; porque, allí, la cohesión interna venía dada por la presencia del Verbo y por la relación que los tres, Jesús María y José, mantenían con la Santísima Trinidad. "Los Hermanos consideran a la Sagrada Familia como la realización mas perfecta en la tierra de la comunidad de amor que es la Santísima Trinidad"

Nuestro lema: EN LA ORACIÓN , EL TRABAJO Y EL AMOR: LA PAZ, resume de forma acertada nuestra espiritualidad.

 

A ejemplo de la Sagrada Familia: Jesús, María y José, los Hermanos viven en oración, trabajo y amor.

ORACIÓN


La opción por la Vida Religiosa se alimenta de la oración diaria. El Hermano ora todos los días en Comunidad por las necesidades de los hombres y para sostener su vocación.


TRABAJO


Ser Hermano significa estar y ser para los demás. El Proyecto de Vida del Hermano consiste en dar y en darse. Por eso pone gustosamente sus talentos, su capacidad y su ser al servicio de la obra de Dios. Para poder desarrollar su actividad, el Hermano adquiere una sólida preparación profesional y teológica.
 

AMOR


La vida comunitaria consiste en compartir gustosamente con los demás la pasión por Dios, el deseo de servir, el don de la gratuidad y la generosidad en el trabajo diario.
Los Hermanos forman una familia-comunidad donde cada uno es acogido, estimado, amado y ayudado.

La Sagrada  Familia, como modelo, inspira  nuestras relaciones comunitarias y nuestro apostolado.

La oración, como religiosos, el trabajo como laicos y el amor como Hermanos, vivido todo en comunidad, rige nuestra vida.

Dependiendo de los lugares donde nos encontremos  y las necesidades, servimos a la Iglesia, principalmente a través de la educación, la liturgia y la catequesis.


Para saber más 

La figura del Hermano no es siempre bien comprendida por quienes nos rodean. En algunas ocasiones se oye decir a la gente ¿Cuántos años le faltan para ser sacerdote? La respuesta es esta: “al Hermano no le falta ningún año para ser sacerdote, porque no es su vocación, lo mismo que al casado no le falta ningun año tampoco para ser sacerdote porque su vocación es el matrimonio

Ser Hermano es su vocación en la Iglesia:

Hermano de Cristo,

Hermano de los  hombres,

Hermano de su hermanos de comunidad

La vocación de Hermano, característica del religioso laico, hace referencia inmediata a la fraternidad y, por lo tanto, a la Comunidad.

 El religioso laico no participa del ministerio ordenado sino que actúa en el ministerio eclesial confiado a su Congregación al ser aprobada por la Iglesia.

El Hno. Gabriel en sus escritos, y, sobre todo, en las diversas ediciones de la Regla de vida, supo dar un perfil bien definido a la identidad del Hermano como religioso laico, con una misión propia de servicio a la Iglesia y a la sociedad; misión que se lleva a cabo mediante el ejercicio de varios ministerios laicales y de una serie de actividades específicas, entre las que se destacan la educación cristiana, la catequesis y el servicio litúrgico parroquial.

El Hermano de la Sagrada Familia es, ante todo, un consagrado, un hombre de Dios, un animador de la comunidad cristiana; un educador en valores, que se esfuerza por lograr una sociedad más justa y fraternal. Esto es lo que aporta un Hermano a la Iglesia con su ser y con su obrar; por eso se dice que la presencia de un Hermano,  es un don de Dios para la iglesia.

En vida del Fundador, la Congregación se extendió rápidamente por Francia e Italia. A Finales del s. XIX los primeros Hermanos llegaron a América del Sur, estableciéndose en Uruguay y Argentina. A comienzos del s.XX llegaron a España y más recientemente a Brasil, Ecuador y México. Al continente africano llegaron en el año 1959, fundando en Burkina Fasso y posteriormente en Costa de Marfil, Benín y Ghana. Las últimas fundaciones se han orientado hacia el continente asiático: Filipinas, la India, Indonesia y TImor Leste.

 En Colombia estamos desde el año 2006, siendo Bucaramanga la primera ciudad donde nos establecemos en el país. Esta comunidad tiene actualmente una finalidad vocacional.

De acuerdo a los lugares donde vivimos y según las necesidades, los Hermanos desplegamos nuestro carisma de varias formas:  en escuelas, colegios, centros de formación para catequistas, centros de formación profesional, parroquias, misiones, proyectos sociales... En misión compartida con los laicos, la mayoría de nosotros trabaja como educador y catequista en centros educativos.

Nuestro Fundador es el Hno. Gabriel Taborín (1799-1864), de origen francés.

En su juventud desempeñó en varias parroquias las sencillas tareas de catequista y maestro católico y esas experiencias le servirían más tarde para fundar la Congregación de los Hermanos de la Sagrada Familia. Fue amigo del Santo Cura de Ars: San Juan María Vianney

Por su santidad de vida, el 14 de mayo de 1991 fue declarado Venerable por el Papa Juan Pablo II.


Para saber más 

El Venerable Hermano Gabriel Taborin nació en Francia el 1 de noviembre de 1799. De sus padres recibe, además de la vida, un comportamiento cristiano ejemplar, y  del párroco, la primera instrucción religiosa. Fiel  a las enseñanzas recibidas, es consciente de las necesidades de su parroquia y se propone participar en la reconstrucción espiritual y cultural de Francia a través de la catequesis y de la educación cristiana, principalmente, en los pueblos y ciudades pequeñas.

 En su juventud desempeñó en varias parroquias las sencillas tareas de catequista y maestro católico y esas experiencias le servirían más tarde para fundar la Congregación de los Hermanos de la Sagrada Familia.

 Desde esta época no dejó de preocuparle la  idea de abrazar un género de vida que uniese a la vida religiosa, la educación de la juventud, la catequesis y la animación litúrgica en las parroquias. Quería que los Hermanos en su vida cotidiana de oración, trabajo y fraternidad se inspirasen en la Sagrada Familia de Nazaret y fuesen, a la vez, educadores cristianos de los niños y jóvenes y una ayuda para los párrocos en la misión evangelizadora. Ideal al que poco a poco se le fueron añadiendo otros colaboradores.

 En esos años de fundación de la nueva Congregación la amistad con el Santo Cura de Ars, S. Juan María Vianney, le fue imprescindible. Del santo Cura de Ars los Hermanos de la Sagrada Familia recibieron el siguientes mensaje: “Permanezcan sencillos y humildes, cuanto más sencillos y humildes sean mayor bien harán”. En 1841 el Papa Gregorio XVI aprobó la Congregación y le dio seguridad. Tuvo muchas dificultades , principalmente por ser un fundador no sacerdote, lo que le parecía incomprensible  a parte del clero de la época. Tras la fundación de la Congregación, el Venerable H. Gabriel repetía muy a menudo: “Si esta obra es obra mía fracasará pero si es obra de  Dios, Él sabrá sostenerla”. Viajó incansablemente visitando escuelas y parroquias donde trabajaban los Hermanos y les animaba a ser fieles en su apostolado con los niños y los jóvenes. El Papa le otorgó el título de “Catequista Apostólico” como premio a su intensa labor de catequista y educador.

El Venerable Hermano Gabriel Taborin murió en Belley el  24 de noviembre de 1864 dejando a sus hijos espirituales, los Hermanos de la Sagrada Familia, la herencia de su ejemplo,  el ideal de su apostolado, y un estilo familiar de vivir  en comunidad.

Por su santidad de vida, el 14 de mayo de 1991 fue declarado Venerable por el Papa Juan Pablo II. 

 

 

 

 

 

En este contexto se despliega la vida y la actividad de esta pequeña Congregación de religiosos Hermanos de la Sagrada Familia. Nos gusta mucho el nombre de "Hermanos". Nos gusta ser sencillamente Hermanos; hermanos de todos, que desde la sencillez, como en Nazaret y desde la riqueza  de la vida religiosa laica, queremos prestar un buen servicio a la sociedad y a la Iglesia, dando a Dios toda la gloria.